Región América Latina, Región Unión Europea · Artículo · 22 febrero, 2021

Negocios de impacto: hacia un nuevo paradigma de desarrollo

Por Andrea Mónaco, técnico senior del Área de Políticas Sociales de EUROsociAL+

Por Andrea Mónaco [1]

El estallido de la pandemia por COVID19 durante el 2020 ha agudizado muchos factores críticos que desde hace años se vienen indicando como las principales falencias del actual modelo de desarrollo: un modelo que pone al centro el crecimiento económico y el aumento de la riqueza y que no tiene en suficiente consideración las externalidades negativas que el sistema productivo puede generar a nivel social y en el medio ambiente.

Efectivamente, si bien la riqueza en el mundo sigue aumentando, según el World Social Report 2020 [2] de Naciones Unidas, las desigualdades han aumentado en el mundo desde 1990 y, a parte algunos avances en contados países – entre los cuales los países de América Latina-, los ingresos y el bienestar siguen concentrándose en las franjas más altas de la población: el 1% de las personas más ricas a nivel mundial se ha adueñado desde 1980 del doble de la riqueza generada por el crecimiento en comparación con el 50% más bajo de la población[3]. Son cifras que generan preocupación y enfatizan aún más la necesidad de replantear la equidad del sistema económico. Por otro lado, ya estamos viviendo los efectos de la crisis climática debida a la emisión sin freno de CO2 en la atmósfera y a la explotación sin límite de los recursos de la tierra derivadas de nuestras actividades productivas.

Antes de la llegada de la pandemia, un gran número de gobiernos e instituciones a nivel mundial habían ya dado los primeros pasos hacia la construcción de un modelo de desarrollo más igual y sostenible. Sin embargo, ha sido la emergencia actual la que ha acelerado la toma de conciencia por parte de las instituciones políticas y de la sociedad sobre la importancia y la necesidad de incorporar aún más el concepto de sostenibilidad ambiental y social, hasta llevar a contemplar la recuperación de la actual crisis económica y social casi exclusivamente en sentido verde y socialmente equitativo. ¿Habrá llegado el momento en el que el modelo de desarrollo sostenible del que tanto se ha hablado en las últimas décadas, ha ganado la fuerza necesaria para establecerse? ¿Es factible un desarrollo que permita enriquecernos y a la vez cuidar el medio ambiente y construir sociedades más iguales?

Ya desde hace algunos años se está difundiendo un nuevo enfoque económico que representa un claro ejemplo de cómo el crecimiento económico, la sostenibilidad ambiental y la igualdad social pueden ser parte de una misma estrategia: es el llamado sector de los “negocios de impacto” o “negocios de triple impacto” o, usando el inglés, “social impact business o investing”.

Los negocios de impacto son aquellas actividades económicas que buscan generar un impacto positivo a nivel social y ambiental sin dejar de lado la rentabilidad económica. No se les puede confundir con actividades filantrópicas, pues ésas raramente persiguen un objetivo económico. También son diferentes de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que más bien representa una estrategia, sobre aspectos relacionados con la sostenibilidad socioambiental, complementaria al core business y a las diferentes actividades operativas de una empresa[4]. En el caso de los negocios de impacto, el objetivo de la empresa o de la inversión es el propio impacto social y ambiental además del retorno económico.

Este enfoque ha nacido en los países anglosajones (principalmente Reino Unido) pero en los últimos años se ha ido difundiendo en todo el mundo como ejemplo de nuevo modelo económico capaz de responder a las exigencias actuales de desarrollo sostenible. Son muy conocidas, por ejemplo, las actividades financieras de este ámbito como los Social Impact Bonds (SIB) o los Green Impact Bonds, obligaciones que prevén el pago de rendimientos al alcanzar un resultado preestablecido de un proyecto social o ambiental que la inversión ha permitido financiar: como por ejemplo la disminución de la reincidencia en delitos por parte de personas privadas de libertad que han participado a un proyecto de reinserción social financiado por el SIB; o la reducción en emisiones de dióxido de carbono gracias al establecimiento de una planta de energía fotovoltaica financiada a través de un Green bond.

Además de las más notables actividades financieras de impacto, son muchas las empresas que se están difundiendo en todo el mundo y que permiten ser consideradas como negocios de impacto. En muchos casos se habla también de empresas de tipo B, donde B está por “beneficio”[5]. Esta categoría a veces roza el mundo de las empresas sociales, es decir aquellas entidades que tienen al centro de su actividad la consecución de un bien público, pero sin buscar una finalidad de lucro. En este sentido, no se pueden considerar plenamente negocios de impacto.

Todo este ámbito, y en particular las actividades financieras de impacto representan una modalidad para financiar, con la participación del sector privado, actividades de interés público de una cierta complejidad y de un cierto coste que el sector público por sí solo no siempre consigue garantizar. Es decir, representa un esquema en el que la colaboración entre el sector público y privado resulta ser ventajosa para ambos sectores, permitiendo a la vez la provisión de bienes públicos y un retorno para los inversores privados. Además de los SIBs, por ejemplo, existen otras formas de negocios de impacto que representan una clara colaboración público-privada como los Outcome funds o fondos triangulares. Estos fondos involucran la colaboración de inversionistas privados (quienes financian), entes públicos (quienes definen los objetivos sociales o ambientales) y actores del sector social (quienes ejecutan el proyecto)[6].

Como decíamos, este modelo se está ampliando paulatinamente en el mundo, aunque por el momento resulta más relegado a un nicho, a un sector muy restringido de la economía, casi a ámbitos piloto. A pesar de esto, en muchas partes se indica este modelo como una nueva frontera para un desarrollo más sostenible. ¿Podrá la recuperación post-covid representar el momento para que los negocios de impacto se impongan como mainstream en la economía?

Un factor clave para poder dar este salto es el rol de las políticas públicas que tienen que concurrir a crear un sistema de herramientas y de incentivos para que los negocios de impacto proliferen. Existen ya varios casos de políticas que incentivan los negocios de impacto, como los beneficios fiscales para las empresas, la definición por ley de negocio de impacto, hasta el caso del Reino Unido que tiene una reglamentación para las compras públicas en empresas sociales y negocios de impacto.

Desde el Programa de la Unión Europea EUROsociAL+ hemos venido acompañando en los últimos años algunas primeras iniciativas de política pública en América Latina dirigidas a fomentar el desarrollo de actividades de este tipo. En Brasil, gracias al intercambio de experiencias con países europeos, hemos acompañado el fortalecimiento de la Estrategia Nacional de Negocios e Inversiones de Impacto (ENIMPACTO), primera verdadera estrategia de carácter nacional a nivel latinoamericano. Actualmente estamos apoyando en Argentina el desarrollo de reglas y prácticas para la generación de ecosistemas de triple impacto en el país.

Seguramente en los próximos años, iniciativas de parte de los gobiernos en este sentido proliferarán. Como decíamos al principio, los negocios de impacto pueden representar un claro ejemplo de un nuevo y deseado paradigma de desarrollo, un paradigma en el que el bienestar humano, más que el PIB, sea considerado el indicador esencial para definir el grado de desarrollo de una sociedad.

[1] El autor agradece a Cristian Peña Álvarez por su apoyo en la búsqueda de fuentes e informaciones

[2] https://www.un.org/development/desa/dspd/wp-content/uploads/sites/22/2020/02/World-Social-Report2020-FullReport.pdf

[3]  World Inequality Report 2018: https://wir2018.wid.world/

[4] Definición recabada de UNIDO: https://www.unido.org/our-focus/advancing-economic-competitiveness/competitive-trade-capacities-and-corporate-responsibility/corporate-social-responsibility-market-integration/what-csr

[5] Para mayores informaciones sobre empresas de tipo B en América Latina: https://www.sistemab.org/

[6] Human Foundation, 2019: Progettare l’innovazione sociale: Impact Investing e Fondi UE e https://www.humanfoundation.it/un-outcome-fund-contro-la-poverta/

Pais: Región América Latina, Región Unión Europea
ODS: Trabajo decente y crecimiento económico, Reducción de las desigualdades
Área de Políticas: Políticas Sociales
Tipo: Artículo

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